A sus 82 años, el endocrino Carlos Rodríguez Jiménez sigue pasando consulta cada día de 9:30 de la mañana a 9 de la noche con una energía que para sí quisiera cualquier treintañero. Su sueño: tener el revés liftado de Roger Federer. Para ello entrena con Enrique y Paulino en la pista 16 del Club Chamartín (Madrid) viernes, domingo y algún que otro sábado también durante una hora y media. «El tenis es uno de los mejores entrenamientos para las neuronas que existe. El hecho de devolver un golpe e intentar colocar fuera del alcance de tu contrincante esa dichosa pelota amarilla exige una precisión que requiere una cantidad enorme de ajustes mentales», asegura.

Para él, el tenis es «la belleza de la armonía, la fuerza y la delicadeza de la precisión intuitiva». Tal y como lo retrató Woody Allen en su película ‘Match Point’ es la parábola de la vida misma. «A veces, cuando crees que ya lo tienes todo hecho, la bola va, tropieza en la red y cae en tu lado. Y al revés».

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